Drones… Trabajo asegurado… Empleo

Un dron de entrega de paquetes de UPS. Foto: Reuters.

La próxima vez que encuentre algo en la sopa bien podría tratarse de un dron. A tenor de las cifras, han proliferado de tal manera que tratarán con las moscas de tú a tú. Aquí unos cuantos datos para hacernos una idea de su evolución: en España ya hay 3.000 empresas especializadas que ofrecen todo tipo de servicios con artilugios no tripulados a cargo de 3.700 pilotos registrados. Según cálculos de la Comisión Europea, los drones generarán 150.000 empleos en la UE hasta 2050. Es la profesión de moda, una de las ocupaciones más atractivas del panorama laboral, según explican las fuentes del joven sector.

Estos vehículos de guiado autónomo pueden ser cuadricópteros, hexacópteros, optocópteros -según el número de hélices-, helicópteros o también terrestres e incluso acuáticos, aunque hay que reconocer que cuando pensamos en un dron tendemos a imaginarlo en el cielo. Por citar sólo un caso de vehículo acuático, el Instituto Tecnológico de Massachussetts trabaja en un prototipo capaz de introducirse en las instalaciones del agua de una ciudad y detectar fugas, moviéndose incluso a contracorriente.

También se suele pensar en drones como algo recreativo, como un hobby con el que participar en competiciones -ya sean carreras o acrobacias- o grabar vídeos, pero es en el campo industrial en el que se están multiplicando las aplicaciones. Por ejemplo, gracias a la fabricación aditiva, las plantas petrolíferas pueden imprimir in situ la pieza que requieren en cada momento sin tener que contar con un completo stock de repuestos, ahorrando espacio y costes.

En el caso de los drones, no sólo se afianza como producto de consumo entre el público general -con precios de partida desde los 20 euros-, sino que encontramos ejemplos de lo más variopintos en todos los sectores económicos. Así, compañías energéticas como Endesa o Iberdrola revisan sus molinos de viento y otras instalaciones desde el aire; Repsol los emplea para acceder a lugares remotos de sus plantas petrolíferas e incluso para captar imágenes de zonas susceptibles de ser explotadas; Navantia en sus astilleros para revisar el estado de piezas inaccesibles para un operario; los drones Falcon 8+ de Intel están siendo de mucha ayuda en los trabajos de restauración de una catedral gótica de Halberstadt, en Alemania, para analizar las piezas que necesitan intervenir…

“En muchas ocasiones, los drones constituyen una alternativa a la labor humana que proporciona una mayor seguridad, precisión y eficiencia en las operaciones”. Así nos lo explica Manuel García Sañudo, director general de Terra Solutions en Maxam. Esta compañía acaba de obtener un premio con su X-Copter a la Mejor Idea de Utilización de Drones en Ingeniería Civil. En su caso, al estar dotados de sensores de gases, supervisa desde el aire cualquier voladura.

Escuelas de formación

Según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), dentro de nuestras fronteras podemos encontrar 74 escuelas de formación en su pilotaje y construcción y en torno a 20 fabricantes. En toda la Unión Europea, se calcula que estos aparatos no tripulados podrían alcanzar el 10% del mercado de la aviación civil para el año 2028, a razón de 15.000 millones de euros al año.

Las leyes tienen mucho que decir en ese desarrollo. Precisamente, el sector vive un momento muy dulce desde que en 2015 la Administración Federal de Aviación (FAA) en EEUU concedió cientos de nuevas exenciones para que las empresas operaran con estos aparatos. Ese mismo revulsivo podría producirse en España, donde el Consejo de Ministros aprobó el pasado 15 de diciembre modificar la Ley 18/2014, mucho más restrictiva.

Aunque habrá que esperar a la publicación del Plan Estratégico de Drones -previsto para este primer trimestre del año- el Real Decreto ya aprobado amplía el marco normativo y contempla, por ejemplo, poder sobrevolar inmediaciones de edificios, poblaciones y reuniones de personas al aire libre y realizar vuelos nocturnos. Todo ello previa autorización de la Aesa.

Julio Memba, director del programa Experto en Pilotaje de Drones Profesionales en U-tad y uno de los máximos expertos en drones en nuestro país, nos explica que “ha mejorado mucho la anterior legislación y puede contribuir a la profesionalización del sector, pero todavía tiene cosas que mejorar”. A su juicio, “es aún muy permisiva con la industria recreativa y muy poco con los profesionales”. Y pone un ejemplo: “Puedo volar en un parque por la noche un dron de dos kilos sin pedir permiso, pero si quiero grabar una boda profesionalmente tengo que pedir permiso con seis meses de antelación y no sé ni siquiera si me van a contestar”.

En esto tampoco han sido capaces de ponerse de acuerdo los Estados de la UE y cada país tiene su propia iniciativa y regulación en el uso de drones. Las autoridades europeas han propuesto un plan, el U-Space, para integrar y mejorar la legislación en materia de seguridad en drones que vuelen a baja altura y el cual quieren que entre en vigor en 2019. “No creo que veamos una legislación única en Europa en un plazo tan corto, pero es sólo cuestión de tiempo”, matiza Memba, quien también diseña sus propios drones y es jefe de pilotos en Alpha Unmanned Systems.

Desde Maxam consideran que es “importante cualquier medida dirigida a impulsar la innovación tecnológica, siempre y cuando se garantice la seguridad de las operaciones”. Añade que la normativa de cada país influye de manera fundamental a la hora de facilitar el uso de estos aparatos más aún en su caso, al tratarse de una compañía global: “La existencia de una regulación armonizada ayudaría notablemente en el despliegue de uso de estos sistemas”, concluye.

Los expertos no dejan de sorprenderse ante los avances en este campo. “Tras 20 años volando todo tipo de aparatos, he visto casi de todo y lo mejor es que sigo sorprendiéndome. Lo último que me dejó con la boca abierta es la estabilización de imagen por software obtenida por el Alpha 800. Me parece ciencia ficción”, añade Memba. En su faceta como diseñador, añade que “ahora el mayor desafío es que la plataforma realice cualquier misión de forma automática, segura y sin intervención humana”, explica.

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